El punto de partida de estos collares producto del ensamblaje da lugar a colgantes en los que se destacan su equilibrio y su geometría, su riqueza cromática y la combinación de piezas que llegan a estar juntas motivadas por el deseo de realzarlo a partir de combinaciones juguetonas que surgen de lo que plantean las mismas cuentas a partir de sus cualidades naturales: colores, formas, tallas, texturas, matices, brillos… Es pintar con piedras que luego se unen con metal, seda o cuero.

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